SWAKOPMUND: CIUDAD DE VACACIONES

Terminamos nuestro viaje por la Skeleton Coast en la ciudad costera de Swakopmund e hicimos noche allí. Una noche fresca y húmeda con el rugir de las olas de compañía. Y así pues, amaneció la mañana siguiente también húmeda y fría, sumidos en una niebla que tardó horas en levantar.

Dedicamos la mañana a dar un paseo por esta ciudad tan diferente de las que tenemos en Europa. Nuestro camping estaba a pie de playa, así que anduvimos por ella bordeando una parte de la ciudad, hasta una pasarela de madera desde la que hay buenas vistas. Las arenas son de color rosa y ocre y la fuerza de las olas es tan intensa que está prohibido el baño en varias zonas.

Esta ciudad construida entre mar y desierto debe de ser destino de playa en verano. Y se pueden ver multitud de modernos chalets impresionantes. Las calles principales del centro de la ciudad son muy curiosas: todas de casa bajas, de colores, muy diferentes e incluso con calles de tierra (casi se dan un aire al lejano oeste de los vaqueros). Hay muchas tiendas de todo tipo (por supuesto también de artesanos y recuerdos), supermercados, bares, restaurantes, un museo, un acuario, un mercadillo callejero de artesanía africana… Tiene vidilla y es agradable, pero muchos bares y restaurantes estaban cerrados por el covid y seguro que tiene mucho más encanto estar aquí en otro momento en que se pueda hacer vida normal.

De todas formas, con pasar un día en Swakopmund es suficiente. Nosotros, en realidad, lo visitamos en dos etapas. El primer día simplemente dimos un paseo por la playa y las calles principales de la ciudad y, al mediodía, cogimos el coche y pusimos rumbo a Spitzkoppe, que está a hora y media o dos horas de Swakopmund. Y nuestra segunda parada en la ciudad fue uno de los días que estábamos alojados en Walvis Bay.

Como ambas ciudades están a tan sólo media hora en coche, no da pereza moverse de una a otra si te has dejado algo por visitar. Así pues, el día que fuimos de Walvis Bay a Swakopmund, íbamos con la idea de darnos un paseo en camello por las dunas, ya que hay una empresa, a la salida de Swakopmund hacia Walvis, llamada Desert Explorers, que da paseos en camello. Pero cuando estábamos a medio camino vimos una nube de arena impresionante hacia la que nos dirigíamos inevitablemente… ¡Una tormenta de arena! Pasamos de estar en un precioso día azul y despejado a vernos inmersos en la arena. La verdad es que resulta impresionante estar en una tormenta de arena, si te pilla resguardado, claro. Es precioso ver cómo se moldean las dunas, creando sombras que se mueven sobre sus lomas, las serpientes remolineantes que se forman en la carretera y ver cómo se deshacen sus crestas en el aire. 

En definitiva, que no era momento para ir a montar en camello por el desierto… Así que cambiamos de planes y fuimos al mercadillo artesanal a comprarnos algunos recuerdos y luego visitamos el museo. En la ciudad la tormenta de arena no golpeaba, pero durante varias horas podíamos verla en el aire detrás de la ciudad.

En el mercadillo de artesanía de Swakopmund puedes aprovechar para comprarte unos recuerdos preciosos, sabiendo que son quienes los venden y sus familias y conocidos quienes los han creado. Así ayudas a la economía del comercio local. Pobrecicos, este año apenas hay turistas, aparte de nosotros poca gente más les habría comprado algo el mismo día. En el mercadillo puedes comprarte telas, cuencos, figuritas, collares, brazaletes, máscaras… Nos llamó la atención, por cierto, encontrarnos con las tres chicas himba a las que habíamos conocido hacía un par de días en Spitzkoppe (ver en la sección de Spitzkoppe). Estaban vendiendo sus pulseras junto con otras chicas himba y sus bebés. Así que ya vimos que unos días se dedican a  hacer el show para los turistas en su falso poblado de Spitzkoppe y otros días venden sus productos en el mercado de Swakopmund.

El museo de Swakopmund es pequeñito, pero nos pegamos un buen rato en él. La entrada es barata (30 dólares namibios por cabeza) y estuvimos totalmente solos. Es interesante porque te explica muchas cosas sobre la flora, la fauna y la geología del país, también aprendes sobre la historia de Swakopmund (muy reciente, pues la ciudad se fundó a finales del siglo XIX) y sobre las distintas etnias o tribus de Namibia (los himba, los san, los damara, etc.)

Después de comernos una pizza deliciosa en un parque, decidimos ir a la playa, ya que hacía un día espléndido de verano y, al ser sábado, la playa estaba muy animada llena de niños, familias y grupos de amigos divirtiéndose con las olas o sencillamente tomando algo sentados en la arena. Y así fue como nos dimos nuestro primer baño de invierno en el sur del océano Atlántico. Pero frugal, que el agua estaba algo más que fresquita…, según marcaba el tablero las máximas afuera eran de 22, pero el agua estaba a unos 11º.

La siguiente etapa ya será las rocas imposibles de SPITZKOPPE

2 comentarios en “SWAKOPMUND: CIUDAD DE VACACIONES

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