WELLS GRAY: IMPRESIONANTES CASCADAS Y MOSQUITOS

Dejamos Whistler para subir al norte, hacia el parque natural de Wells Gray. Teníamos este parque en la ruta porque nos pillaba de camino para entrar a las Rocosas desde el norte, por Jasper. Ahora, con el cambio de planes por el incendio, nos implicaba un desvío, pero decidimos hacerlo igualmente. El tiempo que pasamos en este parque fue muy breve, pero realmente, al igual que Whistler, tiene muchas excursiones para hacer (y montones de lagos), así que se le pueden dedicar los días que uno quiera.

Pasamos la mañana en la carretera hasta llegar al camping de Wells Gray en el que habíamos reservado para pasar la noche. ¡Nuestro primer camping con la caravana! Un camping muy precario, en realidad, pero con los servicios mínimos. La chica de recepción nos recomendó algunas excursiones que hacer por los alrededores y por la tarde decidimos hacer una de ellas, que era una pequeña ruta por el bosque junto a un inmenso río flanqueado por los árboles, como sacado de una película.

Ese río, que se iba volviendo cada vez más turbulento, llegaba finalmente a la cascada más impresionante que hayan visto nuestros ojos: Helmcken Falls. Esta cascada mide, nada más y nada menos que 141 metros de altura. Con la cantidad de agua que trae el ancho río (23 metros de ancho) y tal altura, no es difícil imaginar la fuerza brutal con la que el agua golpea la roca allá abajo. El sendero por el que habíamos llegado nos ubicaba junto a la cascada, desde arriba, haciéndonos asomar peligrosamente, entre los árboles del bosque, al amplio círculo glaciar de la roca que alberga la cascada. El río bajaba luego, muuuuy abajo, por un impresionante cañón. Como vimos que al otro lado del cañón había un mirador que enfocaba de frente a la cascada y al que se podía llegar en coche, decidimos acercarnos después también y, sin duda, mereció la pena, porque aunque el sendero permite avanzar junto al río hasta que cae y contagiarse de la magia de la naturaleza salvaje, las vistas más completas de la cascada y del cañón se ven desde el mirador de la orilla de enfrente.

Sin embargo, antes nos acercamos a ver también las Dawson Falls, que estaban muy cerquita del parking donde habíamos aparcado la autocaravana para tomar el sendero que nos había llevado hasta Helmcken Falls. En total, el recorrido para ver ambas cascadas fueron casi 10 kms y nos llevó 2 horas. También hay que decir que fuimos casi corriendo porque, por si no lo sabíais, en Wells Gray hay más de 30 especies de mosquitos y habían salido todas a saludarnos. Impresionante la cantidad de mosquitos intentando picarnos durante todo el camino. Nunca en la vida habíamos visto nada igual. En cuanto volvimos al camping lo primero que hicimos fue comprarnos un repelente.

Las Dawson Falls son muy diferentes a las Helmcken Falls, aunque se trate del mismo río pues, en vez de altura, lo que tienen es anchura. No son tan hermosas como las Helmcken, pero merece la pena acercarse a verlas también porque la fuerza del agua de ese río es impresionante.

Al día siguiente, antes de dejar Wells Gray, subimos, por recomendación de la chica del camping, al Green Mountain Viewpoint, ya que asciendes por una pista (se puede hacer con la autocaravana) hasta lo alto de un monte para contemplar las montañas y el valle que te rodean. Sin embargo, entre que estaba un poco nublado y que los árboles habían crecido mucho, no se veía gran cosa y no lo recomendaríamos.

Por último, ya saliendo del parque, paramos un par de veces más para ver otras dos cascadas (como ya os habréis dado cuenta, Canadá es paisaje de lagos y de cascadas): Moul Falls y Spahats Falls.

Para llegar a la cascada de Moul Falls hay que recorrer un sendero por el bosque. El paseo es cómodo y muy bonito (como todos hasta ahora, la verdad) e ida y vuelta (5 kms y medio) nos llevó una hora y cuarto. La cascada no es muy impresionante, pero lo divertido es que puedes pasar por detrás de ella para aparecer en la otra orilla. ¡Te empapas, eso sí!

La cascada de Spahats es muy similar a la de Helmcken, con uno de esos saltos de cola de caballo que surgen de un circo de roca que se convierte en un cañón que deja ver las distintas capas de roca volcánica. Pero la altura y el caudal son mucho menores que los de Helmcken Falls y no resulta tan impresionante. Aunque es una preciosidad de la naturaleza igualmente.

Ahora ya sí nuestro camino abandonó el parque de Wells Gray y puso rumbo hacia las Rocky Mountains, para entrar en ellas a la altura de Icefields, aunque eso ya sería al día siguiente. En esta jornada ya solo nos esperaba más carretera con una parada, eso sí, en el pueblo Kamloops para visitar la reserva de BC Wildlife Park, que nos había recomendado el dueño del camping de Wells Gray para poder ver a especies autóctonas a las que han rescatado por diferentes motivos (en general se trataba de animales a los que habían encontrado hacía años como crías huérfanas). Allí pudimos ver a dos osos grizzlie (por si acaso no nos los encontrábamos más adelante en la naturaleza), entre otros simpáticos animalillos, como los mapaches o las marmotas.

Hicimos noche un poco más adelante en el camino en un espacio para acampar (que no camping) llamado Yard Creek Campground y nos encantó. No tiene los servicios de un camping, pero sí espacios para acampar en medio de un bosque oscuro de tan frondoso que es. Realmente era estar en medio del bosque. Cuesta 25 dólares (menos de lo que valen los campings) y, por 2 dólares más, se pueden vaciar las aguas de la caravana.

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