WHISTLER, GLACIARES Y LAGOS TURQUESAS

Y, por fin… ¡a la carretera y en ruta hacia las Montañas Rocosas! ¡Empieza la aventura!

Para hacer nuestro road trip por las Rocky Mountains volvemos a viajar ¡como los caracoles! Esta vez, eso sí, con una casa bastante más grande que nuestra vieja furgoneta, que en paz descanse… Para ello, alquilamos una autocaravana con la compañía Four Seasons. Está ubicada fuera de Vancouver, pero puedes contratar un servicio de transfer con la compañía que te recoge en algunos puntos de la ciudad y a la vuelta te puede dejar también en ellos o en el aeropuerto.

Sin duda, viajar en autocaravana por Canadá es increíble. Además, las carreteras son anchas y las zonas naturales que queríamos visitar, fácilmente accesibles con este medio de transporte. Más allá de las ventajas propias de viajar en autocaravana (vas con la casa a cuestas y puedes improvisar), nos pareció la opción más económica, porque los alojamientos, sobre todo en los parques naturales de las Rocosas, eran carísimos. Sin embargo, no os vamos a engañar, viajar por Canadá es muy caro y alquilar una autocaravana en Canadá requiere también un presupuesto que no es tontería (al menos para nuestro bolsillo…). En nuestro caso, la autocaravana nos costó unos 4000 € en total por 16 días. Vaya, que si hubiéramos tenido que hacer este viaje solos los dos… la experiencia se habría tenido que quedar en la lista de deseos. Afortunadamente, una pareja de amigos muy majos nos acompañó en esta aventura y, entre 4, este tipo de viaje es mucho más amable para el bolsillo. Así que ya sabes, ¡hazte con un par de buenos amigos para viajar a Canadá!

Nosotros decidimos que nuestra ruta hacia las Rocosas pasase por Whistler, que es otra zona montañosa al norte de Vancouver. Como nuestro viaje comenzó ya por la tarde, nuestra primera etapa fue muy cortita, simplemente para llegar hasta Whistler pueblo. Pero por el camino paramos en varios puntos para disfrutar las preciosas vistas de un paisaje canadiense que ya mostraba en todo su esplendor una combinación de bosques, montañas y lenguas de mar. 

La primera de nuestras paradas fue en Whytecliff Park, donde había una playita pequeña, una zona de picnic y unas rocas a las que trepar para ganar unas bonitas vistas del mar al que ya íbamos diciendo adiós. La segunda fue la cascada de Shannon Falls y, la última, el impresionante salto de Brandywine Falls, que caía con toda su fuerza sobre las rocas, lejanas ahí abajo, rodeadas de un circo de rocas volcánicas.

Tras estas primeras incursiones en los bosques canadienses, tocaba ir a buscar nuestro primer rincón para pasar la noche. Si no vas a dormir en un camping, es cierto que acabarás encontrando algún lugar en el que dormir, pero también debes vigilar que no aparques en una de las múltiples zonas en las que está prohibido pernoctar, que suelen ser la mayoría de los parkings junto a lagos, cascadas, etc., para evitar la multa. En nuestra primera noche, no nos quedó más opción que pernoctar en uno de estos lugares, junto a un lago, ya que habíamos pillado un buen atasco porque habían cortado la carretera a la altura de Whistler y se nos había hecho de noche. Como el lugar que habíamos buscado para dormir estaba pasado Whistler y a esas horas ya no encontrábamos nada, pues allí nos quedamos. Afortunadamente nadie vino a multarnos. El lugar por si os véis en la misma situación es:

A la mañana siguiente, por lo tanto, amanecimos junto al lago. Era uno de estos lagos acomodados para pasar el día (con baños, cambiadores, parque, fuentes…) Desde bien temprano había gente haciendo yoga, bici, etc. Jorge hasta se dio un bañito para saludar bien fresquito al día. ¡Es increíble la cantidad de lagos que tiene este país! Y los canadienses saben aprovecharlos.

Este era nuestro segundo y último día en Whistler. Avanzando en nuestra ruta hacia las Rocosas hicimos 3 paradas: Rainbow Park, Nairn Falls y Joffre Lakes. En Rainbow Park hicimos una pequeña caminata circular por el bosque que no nos llevó demasiado rato (menos de una hora) para ver una cascada. Además también si vais con tiempo es un buen sitio, apra descansar, jugar con los peques, hacer kayak….

Después, en Nairn Falls, anduvimos también un poco (de nuevo, no mucho rato) por un sendero que iba junto a un inmenso río de color lechoso hasta llegar a las cascadas, que rompían de una forma muy curiosa contra las rocas, creando en ellas un laberinto con agujeros subacuáticos por los que pasaba el agua. Fue sin duda muy bonito. Aprovechando que entre el parking y el río había mesas de picnic, hicimos allí nuestra pausa para cocinar y reponer energías. Además, nos acababa de llegar un mensaje del primer camping que teníamos reservado en las Rocosas, avisándonos de que, debido a varios incendios que se habían desatado en el parque natural de Jasper, se había evacuado y cerrado toda la zona. Así que nos tocaba replanificar la ruta y despedirnos de conocer Jasper…

Después de comer, seguimos camino y paramos para hacer la ruta de los Joffre Lakes, que fue, sin duda, una de las más hermosas del viaje. Además, al ser nuestro primer contacto con los glaciares y los lagos turquesas de Canadá, resultó especialmente impresionante.

Para visitar estos lagos es necesario sacar de forma anticipada una entrada (según indica la página web de BC Parks) que es gratuita y servirá para controlar la afluencia de visitantes. Nosotros no lo sabíamos pero, por fortuna, cuando llegamos, por la tarde, ya no había nadie controlando la entrada, así que pudimos pasar. La excursión fue unas 3 horas en total y subimos hasta el lago de más arriba, desde el que se puede ver cómo un viejo glaciar se aferra aún a la roca del pico de la montaña. De camino te encuentras primero con el lago inferior, que ya te maravilla con sus aguas de un azul turquesa intenso y con las vistas del imponente glaciar allá arriba. Después te internas por unos frondosos bosques con una vegetación diversa muy diferente a la que tenemos en España. Ya casi al final de la ruta llegas al lago intermedio y, con un último esfuerzo de 10 minutitos más, alcanzas el tercer y último lago. El paisaje es fascinante, con una paleta de colores intensos que atrapan tu mirada. Estas aguas azules tan especiales se deben a las partículas de roca que arrastran los glaciares y que se funden con las aguas de los ríos y se pueden ver en muchos otros lagos de las Rocosas.

Finalizada tan hermosa experiencia, el día ya solo nos daba para buscar un sitio donde dormir. Esta vez encontramos un sitio espectacular en la orilla de un lago (Kamploops Lake). Allí pudimos descansar junto al agua viendo el atardecer y, después, cielo estrellado, con bañito incluido por parte de los chicos para cerrar la jornada. ¡Y eso que no hacía nada de calor!

Tanto en este como en los últimos viajes que hemos necesitado seguro, lo hemos hecho con HEYMONDO, ya que por precio y coberturas es el que mejor nos ha parecido, si queréis en este enlace podréis encontrar un 5% de descuento, respecto al precio final.

De aquí seguimos camino a WELLS GRAY

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