Nuestro octavo día en Japón fue el día que más horas pasamos de viaje entre una parada y otra en nuestra ruta, pues desde Miyajima hasta Takayama, ciudad situada en los llamados Alpes Japoneses, hay entre 6 y 7 horas en trenes. No obstante, el segundo tramo de viaje, cuando el tren se adentra entre las boscosas montañas, el paisaje es muy bonito. El tren pasa junto a gargantas con ríos de aguas turquesas, por valles rodeados de frondosos bosques, junto a pueblos de montaña y lejos se dejan ver algunas montañas bastante altas… Llegados a Takayama, descubrimos que este debe de ser un buen lugar para venir en coche y hacer numerosas excursiones, así como un popular destino de nieve en invierno.
Takayama es una ciudad, así que, aunque es posible moverse a pie por sus principales lugares turísticos, según dónde te alojes o a qué punto quieras ir, es posible que tengas que coger el autobús. Por otro lado, aunque hay numerosos restaurantes, supermercados, etcétera, que abren hasta la noche, los numerosos museos y las tiendas cierran muy pronto. A las 17:00 ya no hay nada que hacer en Takayama más que pasear, tomar algo o cenar. O, claro está, si te alojas en un hotel con onsen (hay muchos por la zona) irte a relajarte al onsen de tu hotel.
Nosotros llegamos por primera vez a Takayama cuando ya eran más de las 17:00, así que nos fuimos directos a las calles del centro más turísticas para ver que lo único que estaba abierto era prácticamente una tienda de recuerdos y de sake en la que se podía hacer una degustación de sake, así que eso fue lo primero en lo que nos entretuvimos (y estuvo muy bien, por cierto). Esto fue en una de las calles de la zona del centro que están compuestas por antiguas casas tradicionales de madera. Todo el centro de Takayama son calles así, realmente bonitas. Aquellas casas marcadas con una gran bola como de paja o palos sobre la puerta son tiendas de sake. Otras de esas casas son tiendas o restaurantes y también hay un par de casas tradicionales que se pueden visitar por dentro, pero hay que pagar (nosotros no entramos). Estas últimas ya estaban cerradas a estas horas, claro. Así que nuestra primera tarde en Takayama nos sirvió para dar un primer paseo por las calles tranquilas y aletargadas del centro de Takayama, ver el atardecer junto al río y poco más. Fue al día siguiente cuando exploramos Takayama con detenimiento.





Takayama tiene varios museos que pueden ser interesantes, el problema es que todos cierran pronto y nosotros preferíamos visitar el resto de lugares, que también cierran a las 17:00, así que no visitamos ninguno de los museos.
Comenzamos la mañana acercándonos a uno de los dos mercados matutinos que hay todos los días, el de Jinyamae, aunque antes nos asomamos a ver el templo Hida Kokubunji. El mercado de Jinyamae era un mercado pequeñito con productos locales como mermeladas y verduras, así que realmente tampoco había nada que nos interesase comprar y acabamos rápido de verlo. Empezamos entonces a callejear por el centro histórico, que esta vez ya estaba más animado, con turistas y tiendas abiertas, y lo cruzamos a lo largo hasta llegar al bonito y tranquilo Santuario Sakurayama Hachimangu, desde el que comenzamos a seguir la ruta de Higashiyama. Esta ruta, que nos ocupó todo lo que nos quedaba de mañana, es un tranquilo paseo que te lleva por numerosos templos y santuarios, andando a veces por la linde del bosque, a ratos por el bosque y, en general, por las calles tranquilas en las que acaba Takayama. Hay momentos en los que las señales que te indican por dónde seguir la ruta no son del todo claras, para ello siempre nos viene bien nuestro fiel amigo Google Maps. Este paseo terminó en el parque Shiroyama, que es un monte boscoso, en realidad.







Comimos en un pequeño restaurante, el Nogawa, junto al puente Nara-bashi, el puente rojo de Takayama, y la verdad es que comimos muy bien. Un producto que tienes que probar si vienes aquí es la ternera de Hida, que es similar al Kobe. Es tan tierna que se deshace en la boca y tiene un sabor increíble… En este restaurante la degustamos como parte de un ramen que no nos esperábamos tan sabroso, la verdad.

Por la tarde, fuimos a visitar la aldea folclórica Hida No Sato, que es una buena opción si quieres ver cómo son las casas tradicionales de las montañas Hida (esta zona de los Alpes Japoneses) y no tienes tiempo de ir a visitar pueblos como Shirakawa. Eso sí, nosotros fuimos andando y seguramente sea mejor idea ir hasta allí en autobús, pues está en una zona un poco alejada del centro y el camino hasta allí no tiene nada de bonito. De la zona de la aldea de Hida No Sato salen también otras caminatas por el bosque, pero nosotros ya no llegamos a hacer ninguna.
En este museo al aire libre que es Hida No Sato, puedes ver distintas casas tradicionales que han traído de diferentes regiones de estas montañas. Esta aldea artificial que han construido está en medio del bosque y el paseo por ella es muy bonito. En algunas de las casas, a las que puedes entrar, por supuesto, hay artesanos trabajando y en todas hay paneles explicativos que te cuentan sobre distintos aspectos de la vida tradicional en esta región de Japón.





Una vez finalizada la visita, volvimos al centro de Takayama y disfrutamos de un relajante atardecer mojando los cansados pies en el río, junto al puente Kaji-bashi.
Si para este viaje o cualquier otro, tenéis que coger un seguro y os decantais por HEYMONDO, en la imagen a continuación tenéis un descuentillo. Nosotros es el que usamos, así que si miráis precios, me imagino que os decantaréis por sus ofertas…

