WINDHOEK: PEQUEÑA CAPITAL

Windhoek es la capital de Namibia pero, puesto que el país tiene poco más de dos millones de habitantes, puedes imaginar que su capital es una ciudad pequeña. Por otro lado, no es una ciudad que presente ningún atractivo como destino turístico, por lo que su visita, en nuestra opinión, resulta prescindible. No obstante, por si alguien tiene la curiosidad de conocerla o le sobra por aquí una mañana o un día, comentaremos cuáles son los principales puntos de interés.

Nosotros llegamos a la ciudad una tarde, tras una jornada entera de viaje, ya que veníamos del Fish River Canyon, lo cual supone cruzarse medio país y unas 7/8 horas de viaje. Así pues, dedicamos el día siguiente a conocer la capital. La realidad es que en circunstancias normales seguramente no le habríamos dedicado un día, pero este año teníamos que venir un día antes de volar de vuelta a España para hacernos la PCR de rigor.

La ciudad es tan pequeña que uno podría moverse por ella andando, aunque no te recomiendan andar por ahí por la noche y en general te recomiendan moverte en taxi. Si decides moverte con tu coche y luego andar por el centro un poco, que es lo que hicimos nosotros, una buena opción es aparcar en el parking del centro comercial Wernhil Park, que es muy barato y tu coche está vigilado. Si aparcas por las calles, suele haber unos hombres con chaleco tipo “gorrilla” que te dicen que vigilan tu coche. No sabemos cuánto se les suele pagar, nosotros aparcamos en el centro comercial.

La ciudad no es insegura, pero dicen que sí puede haber carterismo. Por otro lado, hay muchos niños pidiéndote algo de comer por las esquinas. Te siguen un rato mientras te suplican, pero nada más. Nosotros le dimos unas chuches que llevábamos a uno y a otro que nos pilló con dos barras de pan, pues le dimos una. Pero en fin, no puedes andar dándoles algo a todos, así que hagas lo que hagas te tocará negarles lo que te piden mientras te siguen unos metros. Lo cierto es que esta es la única señal de pobreza que vimos en la capital, pues las viviendas que se esparcen por los montes de Windhoek son chalets que no tienen para nada mala pinta. 

Por la mañana teníamos intención de visitar el museo nacional, pero llegamos y estaba cerrado por el covid. Algo que nos sorprendió mucho porque el museo de Swakopmund, por ejemplo, unos días antes sí estaba abierto. Así que nos fuimos a visitar la National Art Gallery of Namibia, que estaba calle abajo. Es gratuita y nos gustó mucho. Tiene arte contemporáneo de artistas namibios y está llena de colores y de reivindicaciones.

Subiendo la misma calle están, en lo alto, la Christuskirche, curiosa por fuera, pero no pudimos entrar porque estaba cerrada, y el Museo de la independencia, que es un edificio moderno que contrasta con sus alrededores y al que no entramos.

Detrás del museo, hay un antiguo fuerte alemán (el Alte Feste) pero que está cerrado definitivamente y en el que estaban grabando una película alemana, así que sólo lo vimos desde fuera y había poco que ver. Y detrás de la Christuskirche están los jardines del parlamento y el parlamento, así que puedes asomarte a ellos. Pero, de nuevo, poco que ver.

Por la tarde cotilleamos un poco el centro comercial, que es donde estaba todo el mundo pasando el sábado, y callejeamos por Post St Mall, donde había algunos puestos callejeros tipo top-manta y tiendas, pero casi todo cerrado. No sabemos si debido al covid también (bastantes comercios parecían haber echado el cierre definitivo) o si porque por la tarde cierra todo tan pronto (a las 17:00) que la vidilla está sólo por las mañanas.

Pasamos también andando por el Craft Market (mercadillo de artesanía callejero, tipo al que vimos en Swakopmund pero con menos puestos) y el Namibian Craft Centre, que consiste en un par de tiendas donde venden más artesanía y ropa africana de colores. Allí apuramos nuestros dólares namibios en algunos últimos recuerdos del viaje.

Y para terminar el paseo, fuimos a la catedral St Marien Cathedral. Pero también estaba cerrada y no pudimos verla por dentro. Por fuera es bonita, también del tipo de la Christuskirche, con ese aire alemán.

Aún no eran las 17:00 y nuestra visita a Windhoek parecía no dar ya más de sí. Así que nos fuimos al Joe’s Beerhouse, una cervecería-restaurante famosa que dicen que es uno de los imprescindibles de la ciudad. Llevábamos idea de tomarnos unas cervezas y cenar allí más tarde, pero nada más sentarnos nos dijeron que no servían alcohol los sábados (otra medida por el covid). Así que nada, nos fuimos con el rabo entre las piernas a pasar nuestras últimas horas namibias en el camping, donde sí nos sirvieron unas cervezas y unas sidras del país.

Así pues, Namibia tiene muchos encantos, pero no los busques en Windhoek.

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