PETRA

Petra es, sin duda, la razón principal por la que la mayoría (si no toda) de la gente visita Jordania. Es, por lo tanto, una decisión importante el pensar cuántos días se le quieren dedicar. Nosotros decidimos dedicarle dos días completos y nos parece que fue la decisión más acertada. Si sólo tienes un día para visitar esta antigua ciudad nabatea es posible hacerlo, pero en ese caso no tendrás tiempo de verlo todo y lo mejor sería que madrugues. Por otro lado, pensamos que dedicarle 3 días tampoco es necesario, a no ser que por algún motivo quieras verla con mucho detalle, pues a nosotros, con 2 días, nos dio tiempo de verlo casi todo, únicamente dejamos sin hacer algunas de las sendas que se alejaban más de lo que fue el centro de la antigua ciudad de Petra.

Cuando vemos fotos de Petra siempre vemos lo mismo: la fachada del Tesoro. Sin embargo, Petra es mucho más que esa foto. De hecho, quizás por haber visto esa imagen tantas veces, no fue algo que nos impresionase especialmente.

Petra fue una ciudad esculpida en la piedra que los nabateos, que la ocuparon en el siglo VI a. C. convirtieron en capital, pues por ella pasaba una importante ruta de comercio de especias e incienso, entre otras cosas, que unía los continentes de Asia, Europa y África. Muchos pueblos diferentes confluían allí en las caravanas que llegaban desde lejos. Sin embargo, la habían fundado los edomitas en el siglo VIII a. C. Más adelante, los romanos se hicieron con la ciudad, los bizantinos les sucedieron y, tras varios terremotos y un cambio en la ruta del comercio principal que lo desviaba de Petra y lo intensificaba en los puertos del Mediterráneo, hacia el siglo VI esta importante ciudad cayó en el olvido y bajo las arenas del desierto se fueron desmoronando y cubriendo sus imponentes templos. Así, aletargada y sólo conocida por el mundo árabe, permaneció esta joya hasta que en 1812 el explorador suizo Jean Louis Burckhardt, haciéndose pasar por árabe para llegar hasta ella sin levantar sospechas (pues los lugareños no querían que nadie husmease por allí), la redescubrió para el mundo occidental. Aún pasarían unos cuantos años hasta que se permitiesen las primeras excavaciones arqueológicas e incluso hoy en día aún queda mucho por desenterrar de esta ciudad que pudo albergar incluso hasta 40 000 personas en su época de mayor esplendor.

Petra es, por lo tanto, lo que queda de una antigua ciudad, así que recorrerla entera puede llevar varios días. Sin embargo, su calle principal, donde se encuentran los monumentos principales, sí que puede verse en un día. Sea como fuere, visitar Petra implica pasar todo el tiempo andando bajo el sol. Nosotros vinimos en verano, por lo que se hace un poco duro. Así pues, hay que ir preparado: cremita solar, agua, sombrero o pañuelo mojado para la cabeza, ropa cómoda y buen calzado. No obstante, dentro de Petra hay puestos por todas partes donde, además de recuerdos, puedes adquirir pañuelos para la cabeza y agua. Algunos de ellos también venden algo para picar además de refrescos, pero sólo hay 2 restaurantes, que están al final de la calle principal. El primer día, nosotros nos llevamos un paquete de comida que nos prepararon en el hotel (todos o casi todos los hoteles de Wadi Musa te ofrecen esta opción), pero el segundo día decidimos comernos un shish kebab en uno de los restaurantes, por no ir cargados hasta la hora de comer y porque lo que nos prepararon en el hotel tampoco había sido muy bueno.

Petra abre a las 6:00 y cierra a las 19:00 en horario de verano y a las 18:00 en horario de invierno, aunque una hora antes por lo visto te van invitando a salir ya. Lo cierto es que nosotros, como le dedicamos dos días, fuimos ambas veces sin prisa y estuvimos más o menos de 9:30 a 17:30. Estar más horas ya se nos hacía pesado por la cantidad de sol y de caminata. ¡No sabemos cuánta agua debimos de beber!

Petra te abre sus puertas a través del Siq, que es un largo e impresionante cañón con rocas de hasta 70 metros de altura. El Siq acaba abriéndose con unas vistas espectaculares, pues te muestra de repente el Tesoro de Petra. La fachada del Tesoro está esculpida en una roca que conforma un patio natural, hoy en día lleno de camellos, jordanos y turistas. Los ecos del ruido de la gente y de los animales suben hacia arriba y se oyen como salidos de una cueva desde lo alto de los precipicios de roca del final del Siq.

Es posible subir y ver el Tesoro desde arriba (esa típica foto que se hace todo el mundo…), sin embargo, todos los jordanos que están ahí a la caza del turista te dicen que no se puede subir sin un guía y claro, tienes que pagarles… Nosotros nos negamos, porque hay otro camino (mucho más largo, por supuesto) por el que puedes subir tranquilamente a tu aire. Es el camino que está marcado como Al-Khubtha Trail. Lo encontrarás después de pasar las Tumbas Reales, pero antes de llegar a la de Florentino VI, donde hay unas escaleras que suben la roca. Subir hasta llegar al mirador del Tesoro nos costó como una hora, aunque hicimos alguna parada para reponer hidratación y a medio camino hay un puesto con unas vistas preciosas del teatro y del camino principal en el que merece la pena pararse a tomar algo y disfrutar del paisaje. Mejor hacer este camino por la tarde, pues así en algunos tramos la roca te da sombra. Al llegar al final hay también un pequeño puesto donde te puedes tomar algo, pero nosotros lo vimos lleno de gente y nos quedamos fuera. Petra está llena de puestos estratégicamente colocados en los precipicios. Las vistas son preciosas y ponen alfombras para que te sientes al borde de ellos. No obstante…. no hay ningún tipo de quitamiedos y a veces si hay más gente cerca da un poco de respeto ponerse tan al borde.

Visto el Tesoro desde abajo, el camino principal sigue y te lleva por la calle de las fachadas. Antes de llegar al teatro, a mano izquierda hay unas escaleras que te suben al altar de los sacrificios. Nosotros tomamos ese desvío y la subida fueron unos 40 minutos. No se ve ningún altar, pero tiene unas vistas panorámicas de Petra muy bonitas y desde allí se puede coger otra senda que recomendamos: Wadi al Farasa Trail. Este camino, muy poco transitado, te pasea por la fuente del león, el triclinium, el Templo Jardín y algunas tumbas más. En total, incluyendo la subida al altar, puede que nos costase unas 3 horas hacerlo. Por supuesto, parando a contemplar las joyas que te ofrece Petra y almorzando a la sombra de algún templo para sobrevivir a la chicharra… Esta senda desemboca en el final del camino principal de Petra. Es decir, donde están los dos restaurantes.

Si haces el camino principal sin desviarte por la senda comentada, enseguida tienes el teatro a la izquierda y, a la derecha, la zona de las tumbas reales, que es impresionante. Si sigues recto por el camino principal, pasas junto a los restos de otros templos que debieron de ser impresionantes y, a la derecha, se desvían dos caminos para ver lo que queda de una iglesia bizantina (sus mosaicos y su rica sombra, pues los mosaicos están cubiertos) y el Templo de los Leones Alados, que está a medio desenterrar.

Llegados aquí podría parecer que has acabado con Petra… pero no es así. Si te quedan tiempo y energías no debes dejar de ir al Monasterio (el llamado Deir). Está a las afueras de la ciudad, así que desde los restaurantes, debes coger una senda a la derecha que te llevará escalones arriba hasta él, subiendo la montaña por un pequeño cañón. Merece mucho la pena ir hasta ahí, aunque la subida sea larga. No recordamos con exactitud, pero es posible que nos costase más o menos una hora llegar desde los restaurantes. El Monasterio es una fachada esculpida en la roca que se parece mucho a la del Tesoro. En este caso, la puedes disfrutar sin mucha gente alrededor ni personas ofreciéndote constantemente el subir a ver ningunas vistas. Por otro lado, también hay varios miradores allí a los que merece la pena subir, incluso aunque creas que ya no te queda aliento (puedes reponer fuerzas y líquidos en otro bar que hay aquí). Pues desde ellos, además de disfrutar de la fachada del Monasterio desde las alturas, si te das la vuelta podrás ver lo impresionante de las montañas rocosas de Petra al llegar a su final y dejar paso de nuevo al desierto jordano.

En definitiva, Petra es subir y bajar y subir y bajar… Y, por supuesto, bajo el sol. Hay gente que hace tramos montados en burro, en camello o a caballo, pues hay jordanos que te lo ofrecen por todas partes. Petra está llena de niños montados en burro que te ofrecen su «taxi». Aunque la verdad es que los burritos dan un poco de pena, pues no se les ve muy animados que se diga… Si quieres pasear por Petra a caballo, te lo ofrecen nada más entrar y te dicen que está incluido en el precio de tu entrada. Eso es cierto, pero hemos oído que luego te piden en una propinita… Petra es duro si te lo recorres andando, pero, además de lo mencionado, hay también coches de caballos, pequeños coches eléctricos… En fin, que hoy en día todo el mundo puede acceder al menos a la calle principal de Petra.

Además de visitar Petra de día, ahora también se puede visitar de noche si estás allí un lunes, un miércoles o un jueves. Esos días hacen el Petra by night. Puedes comprar la entrada allí mismo o seguramente en tu hotel y cuesta 17 JOD. ¿En qué consiste? Entras con todo el mundo de golpe a eso de las 20:30 (mejor ir un poco antes) y andando por un camino decorado con tenues luces de velas atraviesas el Siq y llegas hasta el Tesoro. A las 22:00 se empieza a salir ya. Sería mágico si no estuvieras rodeado de tanta gente. Cuando abren las puertas es muy incómodo porque andas a oscuras por un camino de piedras con tanta gente pegada. Conforme cada uno coge su marcha y se va dispersando es más cómodo. Al llegar al Tesoro hay dispuestos cientos de taburetes. Una vez todos están sentados, te ofrecen un par de espectáculos en los que tocan algunos de sus instrumentos tradicionales y luego iluminan la fachada del Tesoro de colores. Repito: podría ser mágico, con las estrellas, las velas, la belleza del enclave en general… si no fuera por la cantidad de gente que hay y el hecho de que siempre hay personas maleducadas alrededor. En nuestra opinión, si tienes curiosidad por ver este tramo de Petra de noche, hazlo. Pero si no tienes unas ganas especialmente grandes, no merece tanto la pena.

Como siempre, tuvimos que coger seguro, y volvimos a confiar en Iati, que parece que responde (esperamos no tener que usarlo nunca), según las opiniones de otros usuarios. Sí queréis aquí hay un banner para que podáis contratar el seguro con algo de descuentillo.

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