KOOTENAY PLAINS ECOLOGICAL RESERVE: CAÑONES, OSOS, ARDILLAS Y MARMOTAS

A pesar de que habíamos dormido en Rampart Creek, en Icefields, como habíamos ampliado alguna noche en esta zona al no poder ir a Jasper, decidimos dedicar esta jornada a la reserva de Kootenay, que estaba cerquita, abandonando las Rocosas por el lado de Alberta.

En Kootenay decidimos (de forma un poco improvisada) hacer una excursión de unas 2 horas, para ver la cascada Siffleur Falls, que deja tras ella un precioso barranco de aguas bravas y que recibió ese nombre por la cantidad de marmotas que viven allí y que hacen sus ruiditos silbantes. La excursión es muy agradable y ¡esta vez sin mosquitos! Por el camino vimos un montón de ardillas de diferentes tipos, pero lo más impresionante de esta excursión llegó justo al final cuando, ya cerca de acabar la ruta, en una pradera vislumbramos de repente, como a unos 100 metros de nosotros, a un oso grizzly tranquilamente comiendo de la maleza y las hierbas, mostrándonos su peludo lomo pardo y esa chepita que les caracteriza. Nos quedamos parados, primero emocionados y curiosos por ver a tan majestuosa y temida criatura tranquila y libre en su hábitat. Pero enseguida empezamos a preguntarnos, nerviosos, qué hacer, pues estábamos totalmente desprotegidos y no llevábamos spray antiosos. El oso todavía no nos había visto ni olido, el viento soplaba hacia nosotros, pero no nos atrevíamos a asomar de los pocos árboles que nos protegían de ponernos al descubierto, vulnerables, en la pradera que teníamos que atravesar hasta llegar al siguiente tramo de bosque. Uno nunca sabe cómo va a reaccionar un oso grizzly… ¿Saldría corriendo? ¿Se pondría nervioso y vendría hacia nosotros? Detrás acabábamos de dejar un estrecho puente colgante sobre un río y lo estábamos contemplando como plan de huida hacia detrás, pero no queríamos perder al oso de vista…

En el tiempo que observábamos atentos y cavilantes la deriva del oso, que a veces parecía alejarse, para luego acercarse poco a poco más hacia nosotros, llegaron dos muchachos que venían detrás nuestro. Les hicimos un gesto, entendieron lo que pasaba y se acercaron sigilosos. Se sumaron a nuestro asombro e incertidumbre. Poco a poco empezaron a llegar más senderistas por delante, por detrás… a todos les avisamos. El oso seguía pastando ajeno a todo nuestro ajetreo. Finalmente, tal cantidad de gente acumulada y el hecho de que algunos llevaban perros y nos daba miedo que se enzarzaran con el oso nos hizo armarnos de coraje y atravesar, rápido pero sin correr, la pradera. Entonces, el oso levantó la cabeza y nos vio. Pegó un bote y se echó a correr, afortunadamente no hacia nosotros, sino para alejarse un poco más del camino y seguir pastando tranquilamente. ¡Qué alivio! Ahora sí, al ver la reacción del oso y ya desde el otro extremo de la pradera, podíamos observarlo tranquilos y maravillarnos de lo que acababa de pasar.

Finalizada tan bonita y emocionante excursión, nos fuimos a buscar una zona junto al Abraham Lake para comer. Al final aparcamos en Windy Viewpoint y desde allí bajamos a las aguas del lago un rato, para luego comer en la autocaravana. Por la tarde, como habíamos visto un camping por el camino con bastantes servicios que nos iban a venir muy bien y esa noche no teníamos camping reservado, decidimos ir al camping David Thomson. Una vez allí, de nuevo bajamos a ver el lago dando un paseo por el monte desde el camping y luego aprovechamos para darnos duchas, poner lavadoras, etc. Esta es una de las pocas veces, por cierto, que hemos necesitado dinero en efectivo (para poner la lavadora). 

Como en los últimos viajes, nos sacamos los seguros de HEYMONDO, que la verdad que cunado los hemos mirado por calidad/precio siempre salen muy bien. Si queréis con este enlace, os los podréis sacar con un 55 de descuento.

Deja un comentario